domingo, 24 de mayo de 2009

LIBRO PARAGUAYO SABADO 23-05-09

EL SANTO DE GUATAMBU (Juan Bautista Rivarola Matto) 1988, 153 pgs.
Escrita con la amenidad y sencillez de un relato popular, la novela indaga, a través de las vivencias de sus personajes,los temas permanentes de la perfectibilidad social, de la libertad y de la dignidad humana en un momento concreto de la vida paraguaya, cuyos fantasmas siguen al acecho y cuyos efectos se prolongan hasta nuestros días. Inocencio Ayala nace en Barrero Grande poco después de la muerte del Dictador Perpetuo. Desde su infancia es objeto e instrumento de planes de gobierno. ...luego de haber cumplido su servicio militar en la fortaleza de Humaitá, le asignan una parcela que debe cultivar conforme a las normas preestablecidas. Sin embargo le perturba una inquietud inexplicable. Para calmarla, talla una imagen en un raigón de guatambú. Le sale un "santo sin nombre, sin día de función, sin especialidad de milagrero". Asustado, procura librarse de él, pero la imagen trágica está en su propia alma. Llega a Asunción la noche que muere el presidente Carlos Antonio López. Sin saberlo, el joven campesino es uno de los autores y actores de la Historia, presente en la novela como proceso totalizador.
Juan Bautista Rivarola Matto fue un periodista, narrador, ensayista y dramaturgo paraguayo que aportó mucho a pesar de vivir en épocas de la dictadura y siendo la actividad literaria casi nula.
Nació en la ciudad de Asunción el 12 de noviembre de 1933 cuando se desarrollaba la Guerra del Chaco. Hijo de Octaviano Rivarola Bogarin y su esposa, Victorina Matto. Miembro de una familia de antiguos pobladores de Paraguay, con un fuerte apego a las costumbres y tradiciones profundas de su pueblo, al cuál amó por sobre todas las cosas.
Fue alumno de primeras letras del maestro Juan Pedro Escalada. Estudió en Colegio Seminario de San Carlos. Formó parte de los grupos armados que combatieron la dictadura del Gral. Alfredo Stroessner en la década de los 60.
Siguió las carreras de derecho y filosofía en la Universidad de Buenos Aires. Dedicó gran parte de su vida y tiempo al estudio alcanzando un solido conocimiento en varias disciplinas, especialmente la historia.
Desde niño se enredó en revueltas y revoluciones. Cuando tenía 13 años se produjo la guerra civil de 1947, en la que tomó partido por los revolucionarios. Siendo joven como muchos de su generación, participó en la vida política nacional y, así como muchos otros, vivió en el exilio durante más de dos décadas. Regresando en el año 1979, dedicándose al periodismo hasta su muerte en 1991
En 1979 vuelve a Paraguay definitivamente y trabaja como periodista en el Diario HOY. En 1980 funda con Álvaro Ayala, Ediciones NAPA, siendo prácticamente nula la actividad editorial en el país, la misma cierra sus puerta cuatro años después debido a problemas económicos del país, a pesar de ello dejó cuarenta y dos libros paraguayos publicados, abriendo así camino a los autores paraguayos, para que los libros nacionales tuvieran un mayor espacio dentro de la sociedad paraguaya. Ha escrito también artículos y editoriales para el Diario ABC Color, viajó en varias ocasiones a Europa, donde estudió y dictó conferencias.
Falleció en Asunción el 14 de octubre de 1991 tras haber cumplido una excepcional labor dentro de la literatura paraguaya.

LIBROS LATINOAMERICANOS SABADO 23-05-09

RECORDANDO A MARIO BENEDETTI
•Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia (Paso de los Toros, 14 de septiembre de 1920 - Montevideo, 17 de mayo de 2009), más conocido como Mario Benedetti, fue un escritor y poeta uruguayo integrante de la Generación del 45, a la que pertenecen también Idea Vilariño y Juan Carlos Onetti, entre otros. Su prolífica producción literaria incluyó más de 80 libros, algunos de los cuales fueron traducidos a más de 20 idiomas.
•El día 17 de mayo de 2009 poco después de las 18:00hs Benedetti fallece en su casa de Montevideo, a los 88 años de edad.[8] [9] El Palacio Legislativo fue designado como el sitio de su velatorio. En el marco de este hecho, el gobierno uruguayo decretó duelo nacional y dispuso que su velatorio se realizara con honores patrios en el "Salón de los Pasos Perdidos" del Palacio Legislativo desde las 9:00 del lunes 18 de mayo

LIBROS INTERNACIONALES SABADO 23-05-09

LOS SUEÑOS DE MI PADRE POR BARAK OBAMA
La historia de Los sueños de mi padre es la historia de las vidas –en plural– de Barack Obama. En primer lugar, es el relato de su vida real, la que vivió con su madre, su padrastro y sus abuelos maternos. En segundo lugar, es la historia de la vida imaginada por Obama, una vida paradójicamente marcada por la única figura ausente en ella y, sin embargo, presente a lo largo de todo el libro: su padre biológico el keniano Barack Hussein Obama Sr. Como reza el subtítulo, la historia está concebida en torno a dos ejes básicos: la raza y la herencia, esto es, el sentirse de Obama como miembro de la raza negra con raíces africanas y su deseo por alcanzar un estatus de pertenencia a una comunidad, el interés por encajar su experiencia vital dentro de un todo que le dé sentido. Junto a estos dos temas centrales, la omnipresente figura paterna, la efigie borrosa de un padre de quien Obama se separó con apenas dos años, y con el que solo pudo reencontrarse fugazmente a los diez años, antes de que el mayor de los Obama muriese en un accidente de tráfico. Fuera de estas dos breves experiencias, Obama solo conoce un perfil de su progenitor, un retrato ambiguo construido a través de las historias contadas por su madre. Pero es esta imagen imprecisa la que según Obama ha guiado su vida, la que se convirtió en el modelo a seguir y la que ha inspirado sus sueños: “Durante toda mi vida había tenido una sola imagen de mi padre, una contra la que a veces me había rebelado pero nunca cuestionado, una imagen que más tarde intenté hacer mía. El brillante universitario, el amigo generoso, el líder ejemplar: todo lo que había sido mi padre. […] Y en la imagen de mi padre, el negro, el hijo de África, concentré todas las cualidades que quería para mí, las cualidades de Martin y Malcom, de Du Bois y Mandela” (p. 206). El relato lo estructura Obama en tres grandes partes o etapas: “Orígenes” (dedicada a la infancia y adolescencia), “Chicago” (dedicada a la juventud de Obama en esta gran ciudad) y finalmente “Kenia” (dedicada al viaje que emprende el joven Barack en busca de sus raíces africanas). Intercaladas entre la narración cronológica encontramos infinidad de anécdotas e historias que se entrelazan, multitud de personajes –se supone que todos reales, aunque con los nombres cambiados– que transcurren por las cuatrocientas páginas del libro. Ahí están los compañeros de colegio del pequeño Barack en Indonesia, sus amigos del instituto y la universidad en Hawai, los organizadores con los que colaboró en Chicago y, cómo no, su numerosa familia en Kenia. Si hubiera que destacar algo de cada etapa vital de Obama, una breve pincelada nos bastaría para abrir boca. En este sentido, la parte inicial del libro llama la atención por la frescura y la viveza del relato, por la extraordinaria naturalidad con la que Obama da cuenta de episodios delicados y comprometidos. Me refiero concretamente a la comentada anécdota en la que Obama nos cuenta sus experiencias de juventud con las drogas y el alcohol. Mientras que otros presidentes han tratado de distraer la atención o de matizar sus acciones (quien no recuerda cuando Bill Clinton dijo que fumó cannabis pero no inhaló el humo) haciendo ver que siempre se han comportado como ejemplos de corrección y virtud, que no hay ningún borrón en su historial, Obama se nos muestra al natural, contando episodios de juventud que otros hubieran censurado: “Lancé unos cuantos aros de humo mientras recordaba aquellos años. Los porros ayudaban, y el alcohol; también una rayita de coca cuando podías permitírtela. Pero nada de heroína, aunque Micky, el tío que me inició, según me pareció a mí estaba deseando probarla” (p. 88). Así de claro y contundente, así de cercano, con sus virtudes y sus defectos, como cualquier mortal que ha vivido una vida intensa.

EL DIARIO DE ANA FRANK

ERNESTO SABATO